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La política el narcotráfico y el genocidio en Colombia

Rocío Arias habla de su situación y su pasado

 Sujeto expuesto en el diario EL ESPECTADOR de Colombia

“Estoy alistando maletas”

No se necesitaba mucha imaginación para saber que correría la misma suerte de su amiga y colega en el Congreso, Eleonora Pineda, quien terminó en la cárcel de El Buen Pastor de Bogotá, aceptando los cargos de la Fiscalía y acogiéndose a sentencia anticipada. Eso lo supo cuando inició el escándalo de la parapolítica. De ahí que la ex parlamentaria Rocío Arias Hoyos esté pensando en hacer maletas, a la espera de que la Fiscalía ordene su detención después de entregar otra versión en los próximos días sobre el espinoso tema de la mezcla entre políticos y los grupos de autodefensa.

Un camino que jamás pensó recorrer cuando siendo una niña, a mediados de los setenta, salió con su familia de Armenia a la región del Bajo Cauca antioqueño, en la frontera con Córdoba. Allí nacería el pacto de Santafé de Ralito en 2001, el que generó una cadena de detenciones a congresistas y ex alcaldes de la región porque la Fiscalía consideró que la reunión entre políticos y Salvatore Mancuso fue un concierto para delinquir agravado.

Un proceso que por estos días tiene a Arias Hoyos evocando un pasado reciente. Ejercicio mental que la lleva a recorrer aquellos tiempos de adolescencia en Caucasia y Piamonte, una vereda del municipio de Cáceres.

"Allá estuve varios años y me moví por toda la región. Yo era inquieta, me gustaba la política, hice parte del consejo estudiantil y estuve en las Juntas de Acción Comunal, eso fue cuando tenía unos 14 años".

Un año más tarde se casó con un médico de Caucasia, con quien tuvo tres hijos y luego se separó de él. Sin embargo, su vida no la terminó como ama de casa; se graduó como tecnóloga en comunicaciones y luego realizó cursos de capacitación en las universidades del Atlántico, Cooperativa y una especialización en Artes de la Comunicación (Arco). Esto la llevó a ejercer el periodismo como corresponsal en varios noticieros de televisión, el periódico El Meridiano de Córdoba y en la Fundación Oleoducto de Colombia.

"Esta experiencia me sirvió para fundar el canal de televisión del Bajo Cauca en 1992. Eso también llevó a acercarme a los líderes y a las comunidades en la región, quienes me propusieron lanzarme a la Asamblea de Antioquia en 1998 por el liberalismo".

Fue en ese entonces cuando conoció al político Jaime Lara Arjona, quien la convenció de que tenía talento para la política. Sacó 12.877 votos, que según ella fueron limpios, pero no le alcanzaron para llegar a la Duma.

"Seguí hablando con las comunidades y nació la idea de lanzarme para la Cámara de Representantes, porque ya tenía un capital político y veía una opción fuerte para llegar. Salí elegida en 2002, saqué más de 26.000 votos".

-¿Desde ese momento había simpatía por esos grupos?-

El discurso de paz de las autodefensas era escuchado en todos los rincones del Bajo Cauca. Era muy fácil ver a Ernesto Báez (Iván Roberto Duque) hablando de paz en discursos efervescentes donde agrupaba cualquier cantidad de gente. Ese discurso me sedujo y decidí acompañar a esta organización, porque hablaba de que en Colombia se tenía que realizar un proceso de paz. Es cuando me involucro en todo este cuento.

En esa misma región también conoció a otros mandos de las Auc. Carlos Mario Jiménez, alias Macaco, y a Ramiro Vanoy, o Cuco Vanoy, a quienes, según la ex parlamentaria, los veía cumpliendo funciones de Estado y proponiendo establecer un proceso de paz.

-¿En qué momento aparece Diego Fernando Murillo Bejarano (Don Berna o Adolfo Paz)?-

Ya en ese trabajo político que venía realizando en las comunas de Medellín se hablaba de don Adolfo Paz, invitando a gente a hacer la paz, que los jóvenes tenían que convertirse en líderes sociales. Fue así como las acciones de los ‘parceritos' de las comunas me sedujeron como discurso y en muchas de las reuniones que hacían los líderes en los diferentes barrios y municipios cercanos a Medellín, veía a don Adolfo hablando de paz.

-¿Hubo coincidencias? -

Hubo coincidencia en materia de paz. Se podía decir que se hablaba de un mismo lenguaje y un mismo discurso. Era un discurso en el que se hablaba de la no violencia y del buen vecino en las comunas.

Dos años después de estar en la Cámara, esto es, en julio de 2004, llevó al Legislativo a los jefes de las Auc, Ramón Isaza, Iván Roberto Duque y Salvatore Mancuso. Visita que generó la reacción de la oposición y de la embajada de los Estados Unidos, quienes se fueron lanza en ristre contra ella y Eleonora Pineda.

-¿Eso le causó muchos problemas?-

Yo pienso que no. Llegué al Congreso e hice lo que cualquier legislador colombiano haría por su región: sacar adelante el compromiso político que adquirí en la zona, trabajar por el proceso de paz desde la Comisión de Paz. El trabajo que hice en el Congreso no fue oscuro, ni agazapado.

Esta afirmación le da para reafirmar que no fue un error lo que hizo y que está tranquila porque, de acuerdo con su versión, no cometió delito alguno.

- No le preocupó que el país la viera como la política del lado de las Auc?

Yo no pensé que iba a tener dificultades, fue un trabajo desprevenido y de compromiso con el país y el departamento. Pienso que se me va a juzgar por un trabajo importante que hice en el Congreso y por haber acompañado y respaldado a unos hombres que siguen creyendo en la paz.

-¿Qué pensó cuando no la avalaron para aspirar de nuevo al Congreso?-

Pienso que Rocío Arias estaba condenada desde antes de que se le iniciara un proceso, porque todos los movimientos y partidos me habían rechazado. Ya tenía una condena por ellos, sólo faltaba que la legalizaran.

-¿Era la vocera de estos grupos?-

Yo he sido vocera desde el Congreso y decir que no, es un absurdo. Eleonora y yo cumplimos una misión importante en el Congreso y hemos sido claras en esos temas.

Rocío Arias ha dicho que le dirá la verdad al país y que prenderá el ventilador, pero no anticipa nada. También afirma que ir a la cárcel es el costo que tiene que pagar por sus "actuaciones en materia de paz". Por eso remata diciendo: "Sin retar a la justicia, estoy alistando maletas".

 
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